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"Nuestra decepción fue mayúscula"

Palabras de Federico Silva, presidente de la Sociedad Nacional de Pesca, al inicio del encuentro pesquero en Sofofa

Estamos involucrados en un proceso complejo, difícil y no hemos tenido buenos resultados, al punto que estamos viendo que está en juego la sustentabilidad de nuestra principal pesquería –el jurel- con serias consecuencias sociales y económicas.
Participamos en el proceso de negociación de una Organización Regional de Pesca para el Pacífico Sur, proceso que llegaba a su instancia final en Auckland en noviembre.
Confiamos que, dado el estado del recurso jurel, con todos los indicadores que miden su situación a la baja, la seriedad del trabajo de los científicos nacionales y el consenso logrado en la comunidad internacional del mal estado del recurso, obtendríamos la renovación de medidas interinas que protegerían al recurso y le otorgarían la tan ansiada sustentabilidad.
Pero nuestra decepción fue mayúscula, cuando constatamos que los pesqueros de aguas distantes y los costeros nuevos en la pesquería, no tenían ningún interés de iniciar un proceso de recuperación, sino que muy por el contrario, su único interés era incrementar sus naves y consecuentemente con lo anterior, sus capturas. Para lograr su objetivo presentaron propuestas inútiles e ineficientes con tal de impedir el consenso y seguir con su carrera desenfrenada de capturar más.
Vivimos momentos de impotencia al ver que no cumpliríamos el objetivo de implementar medidas consistentes con el estado del recurso y poder garantizar de esa forma la sustentabilidad que tanto necesitamos para poder continuar con una empresa sustentable, es decir lograr el equilibrio entre la conservación de un recurso y la explotación que permite continuar con el trabajo, empresa y desarrollo en nuestro país. ¿Qué hacer ante este escenario?
Es una pregunta compleja sobretodo porque involucra a muchos, además de los que estamos acá, involucra especialmente al Gobierno, y en forma particular a las autoridades del sector pesquero, al Congreso Nacional, a las Organizaciones No Gubernamentales, a las Universidades e Institutos de Investigación etc.
Sin embargo, tenemos dos caminos claros y precisos los cuales debemos continuar:
El primero, es seguir impulsando que la alta mar aledaña a nuestras costas cuente con una regulación internacional a fin de detener la pesca indiscriminada que en ella se efectúa. Para lo anterior, no tenemos opción, requerimos una Organización Regional de Pesca a fin de poder adoptar en su seno las medidas de ordenamiento y conservación adecuadas para la debida protección del recurso. Esta es una tarea, que a pesar de los resultados en materia de medidas interinas debemos seguir impulsando y con fuerza, pues el no contar con una organización de este tipo pasaremos de ser el caladero del pacífico más rico que va quedando en el mundo al último colapsado en el mundo. Requerimos, entonces, contar con las herramientas jurídicas internacionales apropiadas para hacer frente a la pesca indiscriminada y la que ha demostrado ser más eficaz para ello es la creación de este tipo de organizaciones. Por lo demás el texto de la Convención es favorable y contienen los elementos para brindar la administración y ordenación del alta mar aledaña a nuestras costas.
Por otra parte, tenemos en nuestra mano acciones que podemos tomar como Estado, ante una pesca de jurel que se desarrolla en un marco absolutamente inadecuado, Chile no puede ni debe, de conformidad con su regulación interna, quedar impávido. En efecto, de conformidad con la Política Nacional de Uso de Puertos nacionales por naves de bandera extranjera, contenida en el DS 123 de 2004, deben cumplirse algunos presupuestos para que las naves ingresen a puertos nacionales, entre los que sobresalen la cooperación que deben efectuar las naves que operan en alta mar con la sustentabilidad del recurso la que debe manifestarse a través del cumplimiento de normas de conservación que sean compatibles con las aplicables a los nacionales.
En el caso específico del área de alta mar aledaña a nuestras costas, y para la pesquería del jurel, deberían, los Estados de aguas distantes aplicar medidas de congelamiento de esfuerzo pesquero real, además un congelamiento de cuotas significativo. Como ya se ha señalado nada de lo anterior ocurre.
En efecto, las primeras medidas interinas, establecían un congelamiento de esfuerzo a los Estados que capturaban en el año 2007, entre los cuales se encontraba la Unión Europea, China, Corea entre otros. Es del caso que en el momento de renovar la medida interina pelágica esta fue transgredida por los Estados mencionados y no respetaron la regla aumentando sus naves y GTs, en abierta contradicción con su compromiso en el año 2007.
Perú por otro lado, en vez de incorporar naves con moderación como la había comprometido en el año 2007, anuncia, recién en Auckland que incorporará 40.000 TRs en buques fábrica y 25.000 de sus naves costeras. Además, modificó su reglamentación interna a fin de facilitar el otorgamiento de bandera a buques extranjeros. Todo lo anterior, a costa del recurso.
Finalmente resultó que en TRs se aumentó de 206.000 en el año 2007 a 334.000 para el año 2010 y en número de naves de 33 a 62 naves que operarán en el área, lo anterior sin contabilizar el megatrollers que operará como fábrica el famoso “Lafayette”.
El resultado, al finalizar las Medidas Interinas adoptadas en Reñaca, es que ingresaron de la manera ya mencionada, naves con capacidad de mas que duplicar lo extraído el año que se adoptaron dichas medidas, 2007. Dicho esfuerzo sobre el recurso va a tener un impacto, de acuerdo a los antecedentes científicos, que sin duda será crítico.
Por otra parte, la nueva medida interina si bien contempla el mecanismo de congelamiento de capturas, que celebramos, pero eso sí que está tomado sobre una base irreal para producir un efecto en la conservación, pues considera al mejor año de cada participante y se le permite excederse, lo que a todas luces no considerara una restricción de los volúmenes de captura, aumentando el riesgo de sobreexplotar el recurso.
Ante el escenario anterior, si el Estado de Chile no aplica cabalmente el DS 123, y en especial a las naves de apoyo que han sido consideradas como parte integrante de la operación pesquera, termina por cooperar con la depredación que flotas extranjeras están haciendo del recurso jurel.
En esta instancia debemos sumar la fuerza de la razón y pedir nuevamente que ella prime y se aplique en su total amplitud del DS 123 de 2004 a las naves tanto pesqueras como de apoyo. Este es el objeto de reunirnos hoy día, buscar una sola voz del sector pesquero nacional a fin de solicitar una vez más a nuestras autoridades en la aplicación plena del DS 123 de 2004.

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